Diario La Calle cumple 76 años frente a difíciles momentos

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Cumplir un nuevo aniversario para un diario local o regional, implica todo un desafío en virtud de que debimos afrontar no solo la  pandemia, sino vicisitudes de toda índole, como los que soportó este medio en diversas oportunidades, pero siempre logramos sobrellevarlos sin desviarnos de nuestro deber y función informativa ante la comunidad.

Siempre tenemos presente, que mi padre, Adrián Alciro Santos, tomó  la determinación de crear un diario como órgano independiente luego de los grandes cambios que se experimentaban en el país, dado que los otros medios tenían identificación política definida, uno radical, otro conservador, como así también del socialismo y de otras corrientes, lo que implicaba un desafío de alto riesgo, lo que nos marcó sosteniendo con firmeza que «los borradores de la historia se escriben con la realidad», sin interferencias de ninguna índole, sino dando a conocer y enfrentado en notas editoriales lo que otros callan, o que ocultan para no tener problemas.

Este diario -como lo marcó su fundador- nunca declinó la línea marcada y nunca fue un «diario social».  Siempre enfrentamos a todo lo que  corresponde al periodismo libre y en momentos delicados de la dictadura  recibimos la visita de  un escuadrón de las fuerzas armadas no solo en las oficinas, sino en el taller y en mi propia casa. Otros problemas con  funcionarios intolerantes que no admitían que se señalaran irregularidades de toda índole, pero nunca declinamos en expresar la realidad. Esta posición nos costó que nos ametrallaron la sede sita en  Maipú 228, también recibimos una intimación de las «Tres A», que comandaba José López  Rega a través del denominado «Comando Zona Sur», por denunciar el terrorismo de Estado, entre otras múltiples acciones que no lograron que fuéramos sumisos a tanta corrupción y daño a la democracia.

Sostengo que haber llegado a 76 años ha tenido un costo muy elevado no solo en las vicisitudes económicas, sino que causaron daños irreparables, cuando el deber a cumplir se impuso al facilismo  y la entrega a los intolerables y mezquinos mentales.

A pesar de todo lo que nos tocó sobrellevar por mantener un diario al servicio real de la sociedad, sin ser la alfombra de ningún intolerante, reconocemos que si logramos sobrevivir se lo debemos a los suscriptores, avisadores y al apoyo que los vecinos nos expresaron con absoluta libertad. exponiendo con firmeza  todo su empeño para que este diario siga adelante. 
Néstot Luis Santos.