Partido Obrero de Avellaneda: «Masacre de Wilde: una condena histórica a los policías asesinos»

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A casi 29 años del fusilamiento conocido como la Masacre de Wilde, y más de dos meses de juicio, los jueces Marcelo Hugo Dellature, Luis Miguel Gabián y Claudio Fernández condenaron a los siete expolicías bonaerenses a 25 años de prisión.

El dictamen, que quedará en el Archivo Nacional de la Memoria a pedido de los titulares del Tribunal Oral y Público número 3 de Lomas de Zamora, ha encontrado penalmente responsables de homicidio simple reiterado en cuatro ocasiones y homicidio en grado de tentativa a los excomisarios Roberto Mantel y Eduardo Gómez, los exoficiales Osvaldo Lorenzón y pablo Duek, los exsubtenientes Julio Gatto y Marcelo Valenga y el excabo Marcos Rodríguez.

Sumado a que la Suprema Corte de Justicia bonaerense calificó al suceso de enero de 1994 como una “gravísima violación a los derechos humanos”, pese a no ser catalogado como delito de lesa humanidad. Los 25 años de cárcel efectiva, a partir de la firma del TOC 3, parecerían no tener futuro en casación para la defensa de los policías asesinos.

Tomando en cuenta que el promedio de edad de los condenados es superior a los 60 años, se calcula que pasarán el final de sus vidas tras las rejas.

Recordemos que la masacre de Wilde fue un suceso icónico de gatillo fácil. Cuando integrantes de la brigada de investigaciones de Lanús, comandados por Juan José Ribelli (investigado por la conexión local en el atentado a la Amia), salieron el 10 de enero de 1994 a la caza de una banda de ladrones, que trabajaban para la comisaría, y no rindieron un importante botín, que al parecer contenía una interesante cantidad de dinero y drogas. Terminando con la descarga de más de 200 balazos de pistolas, Itakas y ametralladoras, culminando con las vidas de Norberto Corbo, Claudio Mendoza, Héctor Bielsa, Edgardo Cicutín, e hiriendo a Claudio Antonio Díaz, único sobreviviente, a quien durante todo juicio buscaron transformar de víctima a victimario, plantándole un arma en el Dodge 1500 tiroteado por la Bonaerense.

Una masacre premeditada. “Según la causa, los cuatro y Díaz habían sido ‘confundidos’ con delincuentes, que habían cometido o estaban por cometer delitos sobre los cuales la policía tenía información. Los testimonios indican que los agentes se habrían equivocado de personas, pero eso no quita la evidencia de que el procedimiento policial se trató de una ‘ratonera’” (Página 12, 19/12).

Consultado por el mismo medio, Ciro Annicchiarico, abogado de una de las querellas, afirma que “este fallo histórico y satisfactorio es una lección de que cuando hay causas justas y uno no baja los brazos, se puede encontrar justicia”.

De este modo, los responsables materiales son condenados, pero a casi treinta años de la masacre. Los responsables políticos no pisaron un tribunal por la masacre de Wilde ni por ninguno de los centenares de casos de gatillo fácil de la maldita bonaerense. Para aquel 1994, Eduardo Duhalde gobernaba la provincia de Buenos Aires y Pedro Klodczyk dirigía la policía bonaerense, fallecido en libertad. Hoy con Kicillof y Berni el gatillo fácil, los abusos policiales y la connivencia con el delito organizado se mantienen.

Los 25 años para los asesinos de Wilde es un paso importantísimo en la lucha contra la maldita policía. Por el desmantelamiento del aparato represivo. Y por el juicio y castigo a los asesinos de ayer y hoy.