16 de Septiembre: Los lápices siguen escribiendo

Comunicado de Prensa de la Mesa de la Militancia Peronista de Avellaneda

Si tuviéramos que hablar de una fecha triste dentro del calendario peronista, deberíamos decir que el 16 de septiembre es uno de los días que enlutan a este sentimiento nacional y popular.

Con 21 años de diferencia sucedieron dos de los hechos más oscuros que ensombrecen la historia constitucional argentina.

El 16 de septiembre de 1955 se produjo la poco célebre la autodenominada Revolución Libertadora, más conocida para todo el espectro político como “Revolución Fusiladora”, que vino a derrocar al gobierno constitucional del General Perón, instaurándose en el poder a sangre y fuego.

Famosa por la cantidad de fusilamientos de todo aquel que pensara distinto, muriendo más de 4 mil personas, y tristemente recordada por quienes encabezaron ese gobierno militar, los Generales Lonardi y Aramburu, y el Almirante Isaac Rojas.

Un golpe de estado que vino a cortar 9 años de un gobierno nacional y popular que venía efectuando una verdadera revolución social, pero que, era totalmente perjudicial a los poderes económicos que se sentían menospreciados por el peronismo.

Un golpe de estado que no contó solamente con los militares para efectuar esta asonada, sino que también contaron con sectores antiperonistas que influenciaron a estos militares.

La Sociedad Rural, la iglesia y los sectores políticos que integraban Junta Consultiva Nacional integrada por la mayor parte de los partidos políticos: Unión Cívica Radical, Partido Socialista, Partido Demócrata Nacional, Partido Demócrata Cristiano y Partido Demócrata Progresista, acompañaron este derrocamiento que no sólo llevó al cierre del Congreso Nacional, sino también a la proscripción del peronismo y a la intervención de los sindicatos.

Todo ello necesario para acallar las voces que intentaron defender la democracia en nuestro país.

Y, el 16 de septiembre de 1976, otro triste hecho, conocido como “La Noche de Los Lápices”,  enlutó a la Argentina.  Una serie de secuestros y asesinatos de jóvenes estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata, todos menores de 18 años, y que su único gran delito fue el de reclamar un “boleto estudiantil” que les permitiese acceder a sus estudios.

Adolescentes de entre 13 y 17 años llenos de vida, que reclamaban por sus derechos estudiantiles, y cuyas muertes integran los tristemente 30 mil desaparecidos, ya que nada se ha sabido de ellos.

Emilse Moier, una de las pocas sobrevivientes a esa noche, ha contado como en la madrugada de ese día, y por el sólo hecho de pertenecer a la UEs, una patota armada irrumpió su hogar en forma violenta y secuestrada para ser llevada al Centro Clandestino de Detenidos de Aranda.

Tenía sólo 17 años y fue torturada y golpeada en forma diaria. Y Pablo Díaz, otro de los chicos llevado esa noche, ha narrado como vivió durante mucho tiempo atado con una soga al cuello, picaneado, pasando días sin comer y torturado.

Muchos de esos niños, como Claudia Falcone, María Clara Ciochini, Francisco López Montaner, Horacio Ungaro, siguen aún desaparecidos.

En ambos hechos estuvieron los militares. En ambos hechos contaron con el apañamiento de los grandes medios de comunicación. En ambos hechos, sectores que se dicen políticos, acompañaron y fueron parte de esos gobiernos.

Por eso no debemos olvidar.

Debemos mantener una memoria activa, que reivindique no sólo los derechos civiles y democráticos que el peronismo lleva como bandera.

No debemos permitir que aquellos grupos minúsculos, que se arrogan una representatividad que no tienen, vuelvan a ser parte del sistema republicano y democrático que en la Argentina se ha vuelto a instaurar desde 1983.

Hoy siguen activos. Se disfrazan en fuerzas que se dicen políticas, pero son los mismos de siempre.

Son los que han traído muerte, desolación, cierre de empresas, hambre, desigualdad social, beneficios para unos pocos.

Ayer se disfrazaban de militares, hoy se esconden dentro del Pro, y agitan los fantasmas de la desestabilización democrática que el peronismo no va a permitir.

Hoy más que nunca, y en memoria de aquellos que fallecieron en 1955, de aquellos niños del 76, y de todos los compañeros desaparecidos decimos, acá estamos, más fuertes que nunca, y bancando a un gobierno nacional y popular, electo en forma democrática hace menos de un año y asumido el pasado 10 de diciembre de 2019.

Que sepan los antidemocráticos que hemos vuelto, y no podrán.

Hemos vuelto para recuperar la ilusión de los que menos tienen, para devolver la justicia social, para buscar la independencia económica, para fortalecer la soberanía nacional y para recordar que: “LOS LAPICES SIGUEN ESCRIBIENDO”
Mesa de la Militancia Peronista de Avellaneda
#SiemprePeronistas
Gustavo Cousirat                                                        Daniel Lamarmora
Sec. Prensa y Comunicación                                           Presidente