ACUMAR trabaja para concientizar sobre el peligro de las cavas

De cara a los meses de verano, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo, realiza talleres con infancias para difundir los peligros mortales de meterse en estos enormes pozos que parecen lagunas. Abarcan desde infecciones y otras enfermedades, hasta cortes, golpes y ahogamiento.

ACUMAR realizó un taller con infancias y jóvenes del Jardín N° 936, la Escuela de Educación Secundaria N°80 y el comedor Virgen de Guadalupe del barrio de Pontevedra, en Merlo. Allí se repasaron las características más peligrosas de las cavas y las acciones a realizar en caso de ver a una persona en el agua.

También conocidas como tosqueras y canteras, las cavas parecen a simple vista lagunas naturales, pero son grandes pozos o depresiones del terreno que se conformaron debido a la extracción de tosca. La tierra es retirada por explotaciones privadas que, en algunos casos, si exceden los niveles de extracción pueden provocar el afloramiento del agua presente en la napa freática, lo que, sumado al aporte del agua de las precipitaciones, generan la inundación de estos sitios.

Todas las actividades recreativas en estos espacios -ya sea pescar, pasear o nadar- presentan graves peligros para las personas y deben evitarse. Con este objetivo, las actividades de concientización continuarán durante los próximos meses.

Aunque parecen lagunas “atractivas” para refrescarse en días calurosos, las cavas esconden grandes riesgos mortales:

-Puede tener basura descompuesta, orina y materia fecal, por lo que tocar o meterse en el agua puede causar diarrea, infecciones en la piel y otras enfermedades.

-Hay peligro de cortarse con objetos filosos.

-Es muy difícil salir por su profundidad, en muchos casos mayor a 40 metros, y sus corrientes internas.

-El suelo es inestable y resbaladizo.

-Contienen vegetación que dificulta la salida.

En caso de que alguien ingrese al agua, nadie más debería meterse y hay que llamar al 911.