Banco Piano: ¡Basta de maltratar a los ancianos!

Banco Piano: ¡Basta de maltratar a los ancianos!

A sólo un día de lo ocurrido en la sede de ANSES Mar del Plata, donde un anciano se suicidó, este viernes al mediodía, empleados del Banco Piano de Avellaneda Centro se negaron a atender a una anciana en la caja reservada a discapacitados porque no tenía certificado de discapacidad.
La jubilada, de muy avanzada edad y casi sin poder caminar ni estar de pie, estaba acompañada por su hija que la sostenía por la espalda con sus brazos. Ambas ingresaron por la la caja reservada a discapacitados –caja 12-, pero el cajero se negó a atenderla porque no tenía certificadoy la mandó de vuelta a la sala de espera.

No obstante, fue a pedirle a uno de los empleados que atienden los trámites administrativos, que por favor atendieran a la anciana por la caja de discapacitados, ya que a esa hora el banco estaba repleto de gente.
No sólo le negó ese derecho a la jubilada, sino que lo hizo de mal modo diciéndole: «Hágase cargo de su familiar y sáquele un certificado de discapacidad».
Algunas personas se acercaron al empleado para hacerle notar el mal comportamiento, pero el joven -a quien todos conocen por su mala voluntad y educación- contestó: «yo no me tengo que preocupar por el anciano, sino el familiar, que tiene que sacarle el certificado. Que se haga cargo, hay que estar acá para ver todos los días casos como éste».
Cuando es evidente el estado de vulnerabilidad del anciano, no es necesario que tenga certificado de discapacidad, porque ya sus años y su precario estado físico lo acreditan con discapacidad. Es por eso que en varias instituciones bancarias -como el Banco Provincia- existen las cajas para mayores de 70 años sin certificado de discapacidad.
Los jóvenes empleados deberían saber que a la mayoría de los jubilados no les alcanza su sueldo para vivir, sufren enfermedades y dolores, no pueden comprar sus medicamentos, y dependen de los familiares para subsistir, por lo que llegan al banco cargados de angustia y muchas veces de desesperación. En base a esta situación, el trato debería ser sumamente comprensivo, solidario y accesible.
Las delegaciones de PAMI, ANSES, sanatorios, hospitales, bancos, etc. donde se atiende a ancianos, deberían contar con personal altamente capacitado en gerontología social, pero más que nada, con seres humanos que se apiaden de la situación vulnerable que padecen los ancianos.