Chau a los petardos. ¡Bienvenidos los escapes libres!

Según se informó recientemente, ya no se fabricarán bombas de estruendo y petardos de alto impacto. Sin embargo, sigue sin tenerse en cuenta el daño que producen las explosiones de escapes libres de motos y otros vehículos en los niños autistas y en toda la población. Porque en definitiva, estas detonaciones son iguales o peores que la de los petardos.

El estruendo que provocan las motos con los escapes libres o modificados, no solo afecta a las personas con hipersensibilidad auditiva. También afecta a los enfermos hospitalizados, los ancianos, las mascotas o las simples personas que tienen la mala suerte de vivir sobre avenidas o calles aptas para que muchos motoqueros se desplacen a toda velocidad haciendo tronar sus escapes. Todos estamos expuestos a una contaminación sonora ya insoportable, circunstancia agravada porque estos ruidos se producen todo el año, todos los días, todas las horas y todos los segundos, dado el intenso tránsito que soporta una ciudad moderna.

Funcionarios del área de control de tránsito: LEAN ESTO:

La Ley de Tránsito de la Provincia de Buenos Aires.Nº 11430, en su artículo 28 – Preservación del Medio Ambiente- estipula que, «con la finalidad de preservar la seguridad pública y del medio ambiente, ningún automotor deberá superar los límites reglamentarios de emisión de ruidos y radiaciones parasitarias durante su tránsito por la vía pública, en estacionamiento, terminales de transporte de pasajeros o todo espacio abierto o cerrado destinado al tránsito o permanencia de personas o animales, sean los mismos públicos o privados».

Esta ley no se cumple y nadie la hace cumplir. Tampoco se entiende la finalidad de que se modifique el escape de los autos o motos, pero las ventas online de escapes modificados ofrecen «más potencia y torque», «sonido bien deportivo de competición», «de fácil colocación», etc. ¡Y encima también se venden caños de escape para bicicletas que simula el ruido del caño de escape de una moto!

Paradójicamente, en Avellaneda el Concejo Deliberante dictó una ordenanza en el mes de Julio de 2017 que establece la prohibición del uso de pirotecnia en la Ciudad, dado los efectos nocivos que la pirotecnia genera en personas con TEA. ¡Pero no prohíben los escapes libres!

Advierte la información sobre la prohibición de petardos que «controlar la venta ilegal de fuegos artificiales es muy fácil porque no son muchos los que pueden vender. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) sabe dónde están los depósitos y los comercios habilitados. Todo lo que es ilegal o venta en negro es otro tema. Ahí faltan los controles».

Surge entonces la pregunta: ¿Es tan difícil controlar las motos con ruidos ensordecedores o los comercios donde se vendan los caños de escape modificados para que el estrépito sea mayor, al punto de asemejarse a una bomba de estruendo o una balacera de ametralladora?

La Asociación Argentina de Padres Autistas también deberían sumar sus reclamos ante el daño que provocan los escapes libres en los niños autistas, porque deben soportar los estruendos todo el año.

marta portilla/diario La Calle