Corrupción, pandemia y Herminio

OPINION
por Juan Manuel Moure

Se están produciendo dos acontecimientos que sirven para reflexionar sobre estos tiempos de pandemias y dificultades económicas.

Mario Vargas Llosa empecinado lector, escritor, nobel de literatura y analista, dice a los cuatro vientos, que suerte tiene Latinoamérica de alumbrar, quizás no con todos los detalles legales, las porquerías y miserias de corrupción que deja al descubierto el caso brasilero de la constructora Odebrecht.

Dice, quedaron salpicados decenas de países y sus dirigencias con su avidez de poder para hacer política partidaria o no, a través de las coimas por obras de la constructora. Hay países latinos debilitados en sus éticas como en nuestro país, hasta lo que conocemos al día de hoy que restan a la política de salud. Cada emprendimiento generaba algunas “alegrías” que la justicia, en poderes judiciales independientes, tienen que terminar con sanaciones contundentes y definitorias.

Nos dice este consagrado escritor, que el avance entre otros del respetado Juez Moro es útil para poner en descubierto un poco más las travesuras de nuestro capitalismo sin un estricto control democrático y poner en evidencia que muchas de nuestras macanas tienen el mismo color para producir desigualdades, pobreza y anormalidades en los estados nacionales.

Pero agrego; para aumentar a estas travesuras delictivas, la pandemia desnudó también, aún más, lo que nuestra sociedad ya conocía, obvio, sin ningún tipo de valoración y menos de calificación.

Se trata de las tradicionales villas de emergencias populares, antes llamadas villas miserias. Son cientos y cientos en el “AMBA” con varias generaciones que vivieron y viven en ellas. Difícil de transculturalas,  pero siempre dispuestas a su mejoramiento y a la tenencia de sus tierras, aun siendo lotes pequeños.

Una de las primeras se instaló en mi ciudad de Avellaneda. Se llamó y se llama “Villa Tranquila”. Data desde 1941 y a partir de esa fecha se incrementaron en todo el país. La expulsión no querida de hombres y mujeres desarraigados del interior, fruto del quebrantamiento de muchas economías regionales, la expansión industrial, el sesgo por la sustitución de importaciones o la emigración de más de 200.000 mil tucumanos luego de los cierres de 6 importantes ingenio azucareros decretados en los primeros meses del dictador Onganía, y el imán productivo del Gran Buenos Aires, el Gran Córdoba o el Gran Rosario, fueron juntos a muchos bolivianos, paraguayos o peruanos los ocupantes de muchas manzanas sin destino y ocupación hasta no hace más de 30 años.

Incluso sectores de clase media baja, que entre pagar un alquiler bajo y una “ocupación de lote” obligaba luego al trazado de calles con algunos precarios servicios, pero sin ningún grado de urbanización que, hasta el día de hoy, en poquísimos lugares, fueron encarados.

Esta suerte de “socialización” de la tierra, recuerdo sirvió para que en una cena reservada y de reconciliación con el ex Intendente Herminio Iglesias, luego de un duro encontronazo, en una sesión junto al Presidente del Concejo Deliberante, Dn. Julio Soiza, hombre de la U.O.M., siendo en lo personal Concejal en 1974, Iglesias dijera en una cena en un viejo carrito de la costanera con otro concejal, hoy sancionado por la U.C.R., que cada vez que regresaba de ver a Perón en su domicilio de Puerta de Hierro, volvía con la cabeza “hecha un bombo y muy confundido” porque Perón les hablaba de ir a un socialismo nacional que para Iglesias chocaba con su vieja concepción anticomunista. Aquella confusión mental luego de preguntarle sobre su relación con los “Montoneros”, todavía hoy sigue presente. Aquel socialismo izquierdoso fueron expulsados como estúpidos e imberbes en el último acto de Perón en Plaza de Mayo.

Todavía no ha sido procesado racionalmente este socialismo para saber sobre sus alcances positivos que, entre paréntesis, sólo con plata, libertad y respeto de los derechos del hombre común, logra su llamémosle plenitud, para corregir la versión salvaje del capitalismo, sin expropiaciones ni aventuras del actual camporismo cristinista bobo.