Disparen contra la vacuna rusa: el relato opositor dictado por Pfizer

La disputa geopolítica y económica mundial en torno de las vacunas contra el COVID-19 obtiene de los medios privados más poderosos de la Argentina un alineamiento incondicional a favor del laboratorio estadounidense Pfizer, cuyas exigencias más recientes al Gobierno argentino justifican y aplauden con la misma intensidad con la que buscan profundizar la desconfianza sobre la Sputnik y su proceso de pruebas.

 Para este servicio propagandístico, cuyo costo es difícil de precisar, se ocultan cada una de las dificultades y demoras que afronta Pfizer y se exaltan las de los otros proyectos, aunque el énfasis es contra Rusia, para lo cual no hay el menor reparo en la manipulación y el recorte alevoso, por medios de cabotaje e internacionales, de las declaraciones del presidente Vladimir Putin.

Vacuna “moscovita”, “esteparia”, “soviética” son términos deslizados por una tropa mediática que trabaja a destajo, y que no se priva de atribuirle a Putin haber dicho que la Sputnik “no sirve” para las personas mayores de 60 años, lo cual nunca dijo. O haber dicho que “no se la aplicará”, lo cual nunca dijo. El mandatario sí dijo que espera la aprobación de los científicos del resultado de la vacuna por las personas de su franja de edad para aplicársela, lo cual se espera en cuestión de días. Que las autoridades sanitarias argentinas no hayan explicado con toda precisión este aspecto es un elemento usado para poner en duda todo el proceso, en el pasado, en el presente y en el futuro.

Asimismo, también se esmeran en publicitar que la Sputnik no está aprobada por la FDA, la autoridad reguladora de Estados Unidos, como si esta disputa geopolítica y económica pudiera permitir que esa agencia decida basándose únicamente en parámetros científicos.

Voceros del sistema

Con malabares expresivos de diversa calaña, hay notas que cumplen estas funciones de Letjman, Gutiérrez, Szewach y Aulicino, en Infobae; Kohan, Di Marco, Guyot, Jastreblansky y Morales Solá, en La Nacion; López, Wiñazki y Van der Kooy, en Clarín. Más varias notas sin firma en los tres medios.

En todos los casos el relato tiende a hacer creer que el ministro Ginés González García discute con Pfizer por algún interés obscuro e inconfesable, o porque hay un “alineamiento” con Rusia, o porque Putin es el “presidente preferido” de Cristina Kirchner, o porque Cristina Kirchner “es la madrina de la vacuna rusa”.

Operación fracasada

Estos medios y columnistas no logran ocultar su problema de fondo: mientras el Frente de Todos no se rompe, a pesar de los preanuncios que se remontan a mayo de 2019, un avance en la vacunación -cualquiera sea el origen- contribuirá con la esperanza de recuperación económica, con el fortalecimiento del Gobierno y del Presidente y, en consecuencia, repercutirá en las elecciones del año que está por comenzar.

Entonces, las imprevistas exigencias del laboratorio estadounidense a la Argentina, rechazadas por el ministro González García, se vuelven “razonables”, “lógicas”. O se deben a la “desconfianza política” que genera el Gobierno, como tecleó Morales Solá el domingo 20. Sin embargo,  en esta alocada estrategia de publicidad, la versión de fuentes de la industria sobre que Pfizer tiene problemas para producir la vacuna y por eso renueva las trabas, es directamente censurada.

La agenda del miedo

Oxford no queda en Rusia y AstraZeneca no es soviética ni esteparia ni moscovita, escribiría Clarín, pero cuando el presidente Alberto Fernández hizo el anuncio del acuerdo respecto de este proyecto de vacuna hubo también un concierto de publicaciones que buscó sembrar las peores sospechas. Como la producción aún no llega, pues es esperada para los meses próximos, la venerable Universidad y la empresa asociada tienen un respiro. Solo temporal, porque todo lo que no sea de Pfizer será condenado.

Y, por si avanzara el proyecto de vacuna en China, Infobae -al que por algo se le dice InfoEmba o InfoMiami- ya va desplegando “datos” de la poca confianza que merecen esa potencia y sus científicos.

Fuego cruzado contra el FdT

Con tantos mandados geopolíticos que cumplir, a estos medios y sus redactores no les sobra espacio para el resto de sus obligaciones. No obstante, una vez más se cumplió un movimiento casi mecánico: el domingo 13 las “plumas prestigiosas” de Clarín y La Nación escribieron que con su crítica a la Corte Suprema Cristina Kirchner puso en marcha un golpe a la Constitución. El lunes, el PRO, la Coalición Cívica, Carrió, recitaron a viva voz que Cristina Kirchner puso en marcha un golpe a la Constitución. El martes, Clarín, Infobae y La Nación publicaron la “noticia”: “la oposición denuncia” que Cristina Kirchner puso en marcha un golpe a la Constitución.

El acto que los desquició

El acto del viernes 18 en La Plata fue otro mal trago, igual que había sucedido con la presencia del Presidente y la Vice en la ex ESMA, tanto que en los momentos previos se organizaron para afirmar que habían llegado “separados” a la capital bonaerense. Luego, la magnitud del acontecimiento político los superó ampliamente, se diría que al menos en algunos casos los desquició. Así ocurre con un comentarista de la segunda línea de Clarín, Fioriti, que hace una descripción según la cual en la coalición gobernante todos se odian pero, oh sorpresa, el Frente no se romperá para las elecciones de 2021.

Danza de especulaciones

Les queda lanzarse, y lo hacen, a la danza de nombres sobre la eventual salida de ministros u otros funcionarios, una posibilidad que abrió claramente Cristina Kirchner al pedir que dejen sus cargos funcionarios o legisladores que puedan tener “miedo”. Y, como una vez más lo describen al Presidente sometido a “Ella”, solo en espacios laterales se menciona que será Alberto Fernández quien decidirá, incluso sobre los tiempos de estos presuntos cambios.

Manipulación mediática

El año ya termina y hay redactores que no quieren perder la oportunidad de quedar en el podio del antiperiodismo y la manipulación mediática argenta. Ejemplos:

– Una vez más Infobae la emprende contra Venezuela, por boca de Letjman. Para sentenciar contra la posición argentina de no condenar las elecciones legislativas recientes, como manda el Departamento de Estado, pone como ejemplo de posición humanitaria y ajustada a derecho al presidente colombiano, Iván Duque, títere del narcoterrorista ex presidente Álvaro Uribe, acusado de alentar y/o tolerar las múltiples matanzas que día a día se cometen en ese país.

Fútbol para pocos

– Clarín se queja de la dirigencia del fútbol. Escribe el editor Abascal que todo es oscuro y luce mal, que hay un sinfín de sospechas, etc. Se le olvida mencionar el largo período en el que la empresa para la que trabaja privatizó el fútbol y se llenó los bolsillos, aniquilando a competidores en todo el país, y que el 13 fue el canal oficial del “triunfador” Boca Juniors que le permitió a Macri su escalada política.

Estigmatización

– La Cámpora anda de parabienes con espías y ex espías, dice Clarín. Van der Kooy acusa a Wado de Pedro de hacer un pacto con el siniestro Jaime Stiuso. Habla de “una negociación” del ministro con el ex espía, pero “no se sabe” cómo, ni cuándo, ni dónde “negociaron”. (InfoGEI)Jd