Hinchas de Independiente Felices. Niños autistas, enfermos, ancianos, mascotas y vecinos, al borde de un ataque de nervios

Hinchas de Independiente Felices. Niños autistas, enfermos, ancianos, mascotas y vecinos, al borde de un ataque de nervios

 

Independiente se consagró anoche Campeón de la Copa Sudamericana 2017 y a partir de la pitada final del partido en el Maracaná, Avellaneda estalló en un verdadero infierno para los vecinos.

Cuando el reloj marcaba pasadas las 22:30 hs. y cuando ya los vecinos se disponían a reparar con el descanso una jornada de trabajo caluroso y agotador con el plus, para muchos, de no poder viajar desde Capital por el caos de tránsito de este miércoles, un ruido ensordecedor se apoderó de la ciudad. Las bombas de estruendo, petardos, sirenas, fuegos artificiales y otras «menudencias», secundados por ladridos de perros desesperados, fueron dueños durante una hora de la vida de los avellanedenses.

Pero… No era que está prohibido por  ordenanza del Concejo Deliberante «en todo el partido de Avellaneda la tenencia, depósito, fabricación comercialización y venta al público libremente de mayoristas o minoristas, como el uso particular de elementos de pirotecnia y cohetería»?

… No era que con esta ordenanza se contribuiría a mejorar la calidad de vida de niños y niñas con Autismo y expresa la voluntad y decisión política de llevar adelante una política pública activa y atenta a las demandas de la comunidad?

Enfermos hospitalizados en el hospital Fiorito (muy cerca de la sede de Independiente), ancianos en geriátricos, vecinos que se levantan de madrugada para ir a trabajar y los perros que no paraban de ladrar…, son otras de las víctimas del festejo independientista.

Esto demuestra que el fútbol rige la vida de los ciudadanos y quienes no participan de los desmanes después de los partidos, de las barras bravas, del comercio ilegal que rodea a las canchas (dos en el centro de Avellaneda), de los festejos desproporcionados, se tienen que perjudicar, porque con el fútbol nadie se mete.

¿A quién le corresponde hacer cumplir lo reglamentado? ¿O es que se dictan las leyes «pour la galerie» y después «arréglate como puedas»?
Marta Portilla
martaportilla@diariolacalle.com.ar