La violencia cambió el eje de lo importante

La violencia cambió el eje de lo importante

Los violentos de siempre desplazaron a segundo lugar la importancia del tratamiento de la ley sobre la reforma previsional, instalando otro día de furia frente al Congreso.

Con más de 80 heridos, entre ellos 48 policías, se desató un infierno de piedras, balas de goma y gases que contaminó la protesta pacífica de una multitud que había llegado al lugar para demostrar su disconformidad con dicha reforma.
Uno grupo de 300 manifestantes agredieron a la policía en la Plaza del Congreso y las fuerzas de seguridad respondieron con igual violencia, dejando como rehenes a jubilados, mujeres y a quienes habían llegado al lugar para manifestarse en paz.
Y en medio de todo esto, la Cámara de Diputados comenzó a sesionar, con el resultado ya conocido: se aprobó la ley «contra viento y marea».
Pero ya no es importante. Hoy estamos hablando de los desmanes, del estado en que quedó la Plaza, de los heridos. Los violentos consiguieron su objetivo.
m.p.