Manifiesto radical por la defensa de la educación común, laica, gratuita y obligatoria

Manifiesto radical por la defensa de la educación común, laica, gratuita y obligatoria

«Como mujeres y hombres comprometidos con los principios y valores históricos del radicalismo deseamos expresar, fervientemente, nuestra identificación con las ideas y luchas que forjaron la educación común, laica, gratuita y obligatoria en nuestro país».

«Recientes declaraciones del Ministro de Educación manifestando su apoyo a la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, lleva a retrotraer más de cien años las agujas de la historia».

«Corresponde a la escuela ser el espacio que permita la formación de las personas articulando con una pedagogía para la transformación; ella no puede realizarse adecuadamente sin autonomía y espíritu crítico. Hoy, el mundo nos muestra una cara que potencia los peligros de fanatismo, discriminación y xenofobia cuando el poder político del Estado se entromete en la esfera religiosa. Nuestra Constitución Nacional, como asimismo los Tratados Internacionales de Derechos Humanos incorporados con la reforma de 1994, garantizan la libertad de conciencia y de culto».

«Introducir una discusión referente a la necesidad de una enseñanza religiosa sería un retroceso, ya que afectaría el principio de libertad y autonomía de las personas; el acceso a una educación igualadora, integral y a una instrucción técnica, científica y artística despojada de cualquier religión, dogma o sectarismo. Defender la laicidad en la educación pública implica poder pensar, elaborar, discutir, ejercer y compartir libremente distintas perspectivas tales como la sexualidad, cambio climático, ciencia y nuevas tecnologías, interpelando y consolidando una sociedad moderna, abierta y pluralista. enriquecida en la diversidad cultural. Respetuosa de lo espiritual y la libertad religiosa. Abriendo las puertas, como lo proclama el Preámbulo de la Constitución Nacional, “a todos los hombres de buena voluntad”.

«Sabemos de la profunda crisis educativa que vive nuestro país. Sus problemas de formación y calidad. Las profundas desigualdades que se padecen en las expectativas de las escuelas y en realidades territoriales distintas. Profundizar las desigualdades pone la democracia en peligro. Necesitamos más recursos económicos y humanos para brindar desde la educación igualdad de oportunidades y de posiciones. La educación es clave como garantía de la democracia».

«Vivimos una globalización asimétrica. El deterioro de la educación pública, expuesta a las fuerzas de mercado como regulador es lo que debemos combatir. El objetivo es que Argentina encuentre su lugar en la economía del conocimiento del siglo XXI formando ciudadanos comprometidos con el desarrollo sostenible del país, con espíritu crítico y abierto a los cambios».

«Una agenda de las reformas educativas debe surgir del diálogo y consenso entre todos los actores del sistema educativo. Donde no se eluda el principio rector de la exigencia. Profundizar la confrontación, las posturas irreductibles y las falsas antinomias lleva a perpetuar un sistema que ahonda las desigualdades educativas. Consolidar escuelas de primera o segunda, aulas con clases o sin clases, significa apostar a una sociedad de excluidos. Significa apostar a la pobreza y marginación».

«Mejor y más educación en una sociedad donde la cosificación de los jóvenes, la trivialidad como modelo o la banalización de la vida exigen encontrar respuestas y explorar nuevos caminos ante el poder omnipresente de los medios de comunicación y las nuevas tecnologías».

«Siendo radicales, desde raíces sarmientinas, impulsamos políticas públicas que prioricen la educación. Desde los principios de la Reforma Universitaria –autonomía, cogobierno, libertad académica- hasta la convocatoria del Congreso Pedagógico en el gobierno de Alfonsín. Hitos en una sociedad que tuvo, en la educación pública, gratuita y obligatoria, una herramienta para el progreso en la construcción de una sociedad integradora con movilidad social».

«Romper con el significado histórico de la Ley 1420, sancionada en 1884 y motor en la conformación de nuestro Estado, es no sólo volver al pasado sino pretender erosionar gravemente el pacto social constitutivo de la Nación Argentina».

«Por consiguiente, como radicales nos comprometemos a seguir trabajando por una Argentina en donde el cambio sea sinónimo de una república con más libertad e igualdad».

ADHIEREN:

Jorge Agúndez , Ricardo Alfonsín, Alberto Conde, Alfredo Delmonte, Cristina Fernández, Rossanna Galassi, Raúl Galván, Emilio Gibaja, Roberto Gómez, Susana Gómez Crespo, Daniel Larriqueta, Rafael Pascual, Miguel Ponce, Pablo Quiroga, Aldo Neri, Pedro Rocha, Ricardo Sánchez, Dolores E. Silva, Elena Silva, Nicolás Teodosiu, María Cristina Vesco, Horacio Villola, Marcelo Viñes, Eduardo Zimmermann.