domingo 14 de julio de 2024 - Edición Nº383

País | 21 jun 2024

OPINIÓN

La bandera de Manuel Belgrano no es la que levanta Javier Milei

Manuel Belgrano, un patriota de verdad, nunca fue, nunca pensó, nunca hizo lo que dijo Milei en su discurso. No es honesto tratar de emparentar a las ideas liberadoras de Belgrano con el pensamiento libertario, entreguista y extranjerizante de Milei.


Por: Rubén Cassano

 

Manuel Belgrano, un patriota de verdad

La reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos es conocida como ucronía, y en general, esa idea no alcanza para describir o comparar hechos del pasado con el presente, con la actualidad. En el acto central por el Día de la Bandera en Rosario, el presidente Javier Milei cometió ese error y tergiversó la figura de Manuel Belgrano para llevar agua para su molino.

Manuel Belgrano, un patriota de verdad, nunca fue, nunca pensó, nunca hizo lo que dijo Milei en su discurso. No es honesto tratar de emparentar a las ideas liberadoras de Belgrano con el pensamiento libertario, entreguista y extranjerizante de Milei.

Belgrano siempre predicó la protección de la industria nacional y eso no tiene ningún punto de contacto con un gobierno que propone, por ejemplo, un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que solo propiciará el saqueo de los recursos naturales en beneficios de unas pocas manos y, por consecuencia, en desmedro del pueblo argentino.

La doctrina económica de Belgrano pone a la agricultura como fuente de generación de riquezas, pero el destino de esta no debía ser exportar materias primas sin agregarles valor y sostenía que la economía debía basarse en un eje entre agricultura, industria y comercio, en el que se respeta el proceso de extracción de recursos de la naturaleza, su transformación agregando valor mediante el trabajo y su posterior comercialización.

Belgrano creía en la fuerte intervención del Estado

Belgrano siempre defendió la industria nacional, la educación pública y gratuita para mujeres y hombres en igualdad de condiciones, la generación de empleo y la idea central del trabajo como creador de valor y, además, criticaba al librecambio y al endeudamiento. Todos esos principios están absolutamente alejados de las ideas de Milei, que propone un país al servicio de los grandes intereses, de los terratenientes, en contra del trabajo argentino y al servicio del imperialismo.

Otro punto de clara disidencia es que Belgrano creía en la fuerte intervención del Estado en la economía y consideraba que “no había que dejarla caminar al antojo y capricho, sin principio ni regla fija”.

Belgrano rechazaba la idea de que el Estado tomara deuda externa y así lo dijo: “El grueso interés del dinero convida a los extranjeros a hacer pasar el suyo para venir a ser acreedores del Estado. No nos detengamos sobre la preocupación pueril, que mira la arribada de este dinero como una ventaja: ya se ha referido algo tratando de la circulación del dinero. Los rivales de un pueblo no tienen medio más cierto de arruinar su comercio, que el tomar interés en sus deudas públicas”.

También propuso una verdadera reforma agraria basada en la expropiación de las tierras en desuso para entregarlas a los agricultores sin tierra y sostenía que era clave otorgar buenos salarios a los trabajadores.

El nuevo orden de Milei está lejos del ideario de Belgrano

El nuevo orden para el progreso argentino que propuso Milei en Rosario está alejado del ideario de Belgrano. Milei basa su orden en la concentración de la riqueza, en el ataque a los trabajadores, en el desguace de la industria nacional, en el vaciamiento de la educación y en ponerse de rodillas ante los intereses que buscan la destrucción de la Patria y que solo tienen para ofrecer más miseria, destrucción y guerras.

Finalmente, Milei propuso firmar un pacto basado en las ideas que nada tienen que ver con la defensa de los intereses de la Patria.

El histórico pacto ya fue firmado por los argentinos con quienes se opusieron a las invasiones inglesas, con los revolucionarios de mayo, con los independentistas del 9 de julio de 1816, con los próceres libertadores de América y, más acá en el tiempo, con los héroes de Malvinas, con quienes combatieron a la dictadura genocida y hoy se oponen a las delirantes ideas anarco libertarias de Javier Milei y sus acólitos.

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