Quejas por obras de ampliación del Sanatorio Itoiz

Quejas por obras de ampliación del Sanatorio Itoiz

Vecinos aledaños con el Sanatorio Itoiz de Avellaneda expresaron su preocupación a través de la cuenta de Facebook del Foro Vecinal Avellaneda Segura, señalando que «hace 2 semanas comenzaron los trabajos de ampliación del sanatorio Itoiz, más allá de que es una obra que nunca debería haber comenzado ya que se está haciendo sobre lo que era una propiedad que no podía ser vendida (Leales y Pampeanos), existe una serie de irregularidades: No hay exhibido cartel de obra por lo que no se sabe si la misma está autorizada y el vertido de barro desde hace una semana a la calle es impresionante lo que tapa la salida de agua de las casas y deja de forma deplorable la calle».

La obra en cuestión, está ubicada en la calle Monseñor Piaggio 163, lindando con la agencia de apuestas hípicas, y pertenecería a la parte trasera del sanatorio, que está ubicado en la calle Alsina a la misma altura.
Los trabajos de ampliación se iniciaron hace unos meses, pero el conflicto vecinal parte de varios años atrás, cuando inesperadamente la señera institución Leales y Pampeanos es vendida al sanatorio Itoiz. De nada sirvieron los reclamos ante las autoridades competentes y se presume que la comisión directiva de la entidad fue la única beneficiada en esta venta ilegal.
La tradicional institución Leales y Pampeanos fue fundadaen el año 1932  y allí se realizaban todos los actos de festejos ecleciasticos tradicionales e históricos de la ciudad, además de sus típicas peñas folclóricas, recibiendo en sus salones a lo más destacado del acervo cultural autóctono, como por ejemplo, Carlos Gardel.

Carlos Gardel junto a Alberto Barceló en Leales y Pampeanos

Inesperadamente y a espaldas de los socios, la entidad se vendió y nunca se logró que sea investigado para establecer cómo se dispuso su venta, dado que la asamblea que afirman lo determinó, nunca cumplió con  la notificación real  a  los socios, sino  que se consumó bajo la responsabilidad de quienes  lo llevarán en su conciencia, dado que no podía ser vendida , destruyendo un patrimonio histórico de la ciudad en un acto nada claro.

En esta oportunidad, se reclamó en la obra y se hicieron denuncias en la municipalidad de Avellaneda «sin resultados a la fecha», dicen los vecinos.