S.O.S. Hospitales: «Estamos en la etapa del agotamiento»

«Basta ver las caras de los pases de guardia para darse cuenta del agotamiento», expresó la licenciada Esther López Díaz, jefa del servicio de kinesiología del Hospital Dr. Cosme Argerich, al Diario La Calle y contó que «nosotros sextuplicamos el trabajo, éramos dos kinesiólogos de guardia por día, hoy somos 14, desde hace seis meses los kiensiólogos de planta que envió el gobierno de la ciudad se están adaptando, creo que pasamos la resiliencia».

La Lic. López Díaz detalló que «en una primera etapa hubo mucho miedo, ahora estamos en la etapa del agotamiento, porque si bien tuvimos pocos contagios -sólo seis- hay que reemplazar a esas personas y quienes no se han contagiado tenían un entusiasmo terrible al principio, pero llega un momento que el cuerpo no te da» y explicó que «los sueldos son bajísimos, un kinesiólogo no llega a 10 mil pesos por guardia, un kinesiólogo de 24 horas y un residente ganan entre 50 y 60 mil pesos, con lo cual los kinesiólogos trabajan en dos o tres empleos, salen de una guardia, con suerte descansan 12 horas y se van a otra guardia, porque cuando se duplican las camas hay que duplicar el recurso humano, se pueden comprar respiradores, pero el recurso humano no es infinito, es finito».

En diálogo con Facundo Medina en #elvivodefacu en Instagram, la fisiatra y osteópata relató que «el kinesiólogo intensivista se forma con 3 años de residencia y con otros cursos que duran 2 años, no se pueden reemplazar 5 años de especialización en dos meses de capacitación, pero sí se pueden adecuar distintas líneas de trabajo, por ejemplo un kinesiólogo que hacía consultorio externo, hoy está haciendo sala de Covid», y agregó que  «hoy un kinesiólogo está haciendo lo que nosotros llamamos runner, el que alcanza el tubo, el que ayuda desvestir, que quede bien la máscara, y el agotamiento tiene que ver con eso».

La kinesióloga resaltó además que «el agotamiento psíquico es aún mayor, porque pasamos de esos miedos que ya vencimos a que hoy se te pierda un compañero de trabajo y la incertidumbre es otra cosa que produce el agotamiento, porque no se sabe cuándo termina esto».

La cantidad de contagios se incrementa y desde distintos sectores vinculados al área de salud alertan ante un posible colapso del sistema sanitario. «Hay que hablar de camas operativas, porque cuando se habla de colapso para que esos números te den, están contando las camas de shock, las de terapia», consideró López Díaz y remarcó que «no sólo los intensivistas están trabajando en las terapias, sino que se armaron equipos donde hay emergentólogos, cardiólogos, y la kinesiología intensivista que se visibilizó con la pandemia».

Sostuvo además que «estuvo bien la cuarentena, porque estábamos viendo lo que pasaba en Italia y España donde había un efecto serrucho: antes había 16 camas operativas y ahora hay 50, baja a 40, hay respiro y vuelve a subir un poco» y advirtió: «si seguimos en este serrucho lo que nos va a jugar en contra es el agotamiento, por eso el llamado a la sociedad, necesitamos que nos ayuden».

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